Bogota, Colombia. Es consciente de que está en la cima. También, de no olvidar cuánto le ha costado cada paso que lo ha conducido al nivel de estrellato en el que se encuentra.

Hablar de la fama con Nicky Jam es fácil. Y repasar un pasado de oscuridad, también. Al intérprete urbano no le interesa fingir una imagen de redención que presuma la garantía de no volver a caer. Al contrario, compartir sus tropiezos forma parte del plan de demostrarle al mundo los defectos que lo convierten en un ser humano decidido a levantarse siempre.

El encuentro de Primera Hora con la estrella urbana se dio en Colombia, previo al espectáculo que realizó este fin de semana en el Gran Salón de Corferias en Bogotá, donde se presentó con éxito en el mismo escenario en el que desfilaron horas antes exponentes como Bryant Myers y Becky G.

Tras ser escoltado por un estricto equipo de seguridad que condujo su recibimiento al recinto, Nicky nos recibe en exclusiva en un camerino que se aparta de lujos y pretensiones. La sonrisa no se borra de su rostro, ni la ilusión de saludar y evocar sus orígenes mucho antes de obtener galardones prestigiosos como premios Latin Grammy y Billboard Latino.

“De Matienzo para el mundo”, comenta con orgullo la voz de éxitos como El perdón, El amante y Hasta el amanecer, haciendo referencia a sus días en el residencial Rosendo Matienzo Cintrón en Cataño, donde se crió cuando su familia se trasladó de Boston, Massachusetts, donde nació. Sentados en un sencillo sofá, la conversación con Nick Rivera Caminero, de ascendencia puertorriqueña por parte de padre y dominicana del lado de su madre, comenzó a fluir.

Sin lugar a dudas, Colombia tiene un significado muy especial para ti. ¿Cómo te sientes cada vez que tienes la oportunidad de visitar este país?

Me siento en mi otra casa, aparte de que Colombia me dio ese amor que necesitaba. Siempre digo que Colombia me dio el amor que necesitaba para conquistar al mundo y eso te demuestra lo mucho que tú puedes hacer si tienes amor, si tienes a alguien que te dice “tú puedes, te amamos”. Yo necesitaba eso y Colombia me lo dio en ese momento.

¿Sientes que Puerto Rico te dio la espalda?

No. Siento que yo me di la espalda y nadie te puede amar si tú no te amas. Puerto Rico conoció a un Nicky que dio candela, entonces yo no puedo culpar a Puerto Rico por los errores míos.

La serie Nicky Jam: El ganador (Netflix / Telemundo) presenta una parte dura de tu vida. Para muchas figuras públicas es más fácil exponer una historia ejemplar, de rectitud. ¿Qué te animó a dar a conocer tu verdad?

Muchas cosas. Número uno, porque tenía que sacarme eso de la espalda para seguir viviendo. Muchas veces tú tienes cosas guardadas, encajonadas dentro de tu cuerpo, entonces yo tengo que sacarme todo esto para poder vivir una mejor calidad de vida, para seguir mirando hacia adelante. También, porque mucha gente me malinterpretaba. No saben quién tú eres, pero ahora, al ver mi historia y ver de dónde vengo yo, de dónde salí, de ese pasado tan oscuro que salí, entienden la situación de mi mamá, entienden la situación de mi papá, entienden mi situación del pasado, y la gente me puede entender mucho más fácil en vez de juzgarme. Porque es fácil juzgar a la gente, no a Nicky Jam nada más, a toda persona. Todos tenemos nuestros problemas y nuestras situaciones y hay que entender más a fondo y eso fue lo que quise hacer.

Luego de ver la serie, hay quienes te ven como un ejemplo de superación. ¿Te ves de esa manera?

Sí, esa fue otra razón, ser un ejemplo para la juventud, porque muchas veces es fácil decir, con todo el respeto a Ricky Martin, que creo que es uno de los talentos más grandes que ha existido y una de las personas con más disciplina, pero decir que es un ejemplo para la juventud porque sonría y todo ha sido bien, cuando la vida no es eso. La vida es subir y bajar y caerse, ese es el verdadero mundo real. Entonces la gente necesita ver a una persona con la que ellos se puedan relacionar y decir “espérate, yo tengo que aprender de este tipo porque él me está dando la esperanza de que la vida puede ser oscura y puede terminar como Ricky Martin”. No todo fue Ricky Martin. También fue Nicky Jam y terminó como Ricky Martin, por darte un ejemplo, puede ser Luis Fonsi, cualquier artista que siempre ha tenido una imagen limpia, pero tú sabes que la mayoría de los reguetoneros no han tenido esa imagen.

¿Qué fue duro de recordar para la serie?

La actuación como tal. Siempre contar una historia es bueno. Pero ya cuando estás actuando, ahí es otra cosa, porque te acuerdas de todo. Lloré muchas veces, muchas. La mayoría de las lágrimas de la serie fueron reales. Incluso, había gente que estaba en el cuarto (de filmación) y decían “diablo, este tipo es un actor hijo de p…”, y no saben que era que estaba envuelto.

La serie no está disponible en Puerto Rico. ¿Qué piensas de las críticas que surgieron en la fanaticada boricua tras su estreno en diciembre en América Latina y España?

No se ha dado porque va por Telemundo (que posee los derechos para la transmisión en Estados Unidos y Puerto Rico). Si fuera por mí la tiraba por todos lados a la misma vez. Pero la serie no es mía. La serie es de mi vida. Entonces no tengo negociación sobre la serie. Si fuera por mí, estuviera en todas las casas de todo el mundo.

Has caído muchas veces…

(Interrumpe) Y voy a caer mañana de nuevo. Esa es la vida, vas a caer de nuevo y te vas a parar, pero vas a caer diferente, porque si caes en lo mismo, ahí es que eres un estúpido. Mañana vas a cometer otros errores y aclaro esto porque mucha gente piensa que como yo digo que soy un ejemplo, porque ahora soy una persona buena y antes era mala, se están mal informando. Yo sigo siendo un ser humano. Sigo teniendo mis batallas. Mañana puedo cometer errores, pero voy a cometer otros errores. No voy a cometer los mismos. Mañana me voy a caer, a lo mejor de otra manera, a lo mejor hasta millonario, porque caer no significa que te quedaste pela’o. Caerte puede ser emocionalmente, en la vida personal, en el amor, en la estabilidad mental. Hay muchas cosas, entonces me gusta que la gente entienda claramente que cuando yo digo que mañana puedo caer, es porque yo sigo siendo un ser humano y sigo teniendo mis batallas.

¿Qué te ayuda a levantarte?

Mi familia venía de una cadena de mucha perdición, de mucho sufrimiento, y yo quise romper esas cadenas. Todo mi motor es por ellos, es por mis hijos, porque uno es el legado que uno deja. Mi superhéroe era mi abuelo, que en paz descanse, que era el que ayudaba a todo el mundo en el barrio y hasta el sol de hoy lleva más de 20 años muerto y todavía le dicen a la calle de él, la calle Eladio, y la gente lo llora y lo recuerda. Eso es un superhéroe, sin capa. Yo trato de hacer lo mismo hoy en día. ¿Cómo? Haciendo que todos estos chamaquitos que están en los barrios, que están en los caseríos, que tienen una mentalidad negativa, digan “espérate, yo puedo echar para a’lante y poder cambiar. Vi la historia de Nicky Jam y me quité de las drogas”, “vi la historia de Nicky Jam y me quité de la calle. Estoy haciendo deportes. Estoy haciendo música”, etcétera.

El mundo de la fama se conoce por contar con excesos de drogas, sexo y alcohol, entre otras cosas. ¿Cómo te cuidas?

Pensando que tengo una carrera que cuidar. Tengo cuatro hijos (Alyssa, Yarimar, Joe Martin y Luciana) que cuidar. Repito. Somos humanos. Nos cuidamos lo más que podamos. Mañana podemos caer, pero lo importante es pararse de nuevo y seguir. Nicky Jam no es un santo, nunca lo ha sido y mañana no lo va a ser. Y a mí me encantan las mujeres (ríe). ¡Imagínate! Estamos hablando de sexo, a mí me encantan las mujeres. Soy un humano normal. Lo que pasa es que la gente dice “cantante” y esperan que todo esté en orden. Pero tengo cuatro hijos y ya mi responsabilidad no es hacia mí, la responsabilidad es hacia ellos. Entonces si yo no me cuido, no los estoy cuidando a ellos. Trato lo más que pueda de limitarme por ellos. Antes cuando no tenía a mis hijos, por eso cometía los errores que cometía. Por eso metía las patas como las metí. Hoy en día pienso. Hay muchas tentaciones, pero digo “contra, si caigo en esa tentación, ellos son los que pagan por esas tentaciones”. Entonces me limito lo más que puedo porque santo no soy. Lejos estoy de ser santo.

Estás rodeado de mucha gente, pero, ¿hay soledad en tu vida?

Me rodeo de gente que me ama y que me quiere. Creo que eso ahora mismo es la clave de mi éxito. Tengo gente que me ama, gente que me admira y que trabajan por admiración. No tengo gente que trabaja por un cheque. Tengo gente que los trato con respeto. Los trato con amor, y se van y dicen “Nicky es mi hermano. Yo lo amo y peleo y luchó por él”. Antes tenía muchos títeres en la calle que en verdad no son panas tuyos, que cuando tienes dinero, pero te buscas un problema y caes preso y te quedas pela’o, porque lo viví en carne propia, se van. Entonces tengo gente hoy día que si lloro, lloran conmigo, que de cinco de ellos las lágrimas sean todas reales, yo no sé, pero se sienten reales.

¿Fue difícil enfrentar tu divorcio (el vocalista contrajo nupcias con la modelo colombiana Angélica Cruz en 2017 y se separó el año pasado)?

Fue duro el proceso. Siempre es duro el proceso de divorcio. Pero fue lo mejor para mí, porque no era lo que necesitaba en ese momento. Ahora estoy bien.

¿Vives algún romance?

(Ríe) Estoy enamorado de todas mis fans ahora mismo. Las quiero a todas. Me divorcié y quiero disfrutarme la vida.

Eres famoso y millonario. Has logrado prestigiosos premios y has trabajado en el cine. ¿Qué te falta por cumplir?

La verdad es que he logrado casi todo lo que he querido, pero te diría que mi deseo es más sobre la cantidad de años para mantener este éxito, porque ahora mismo yo puedo decir ‘tengo esto’, pero en tres años se me cae todo. Quisiera muchos años más y tener una carrera bastante larga.

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